BIENVENIDO A AIROBAG

Escoge por que medio quieres comunicarte con nosotros

Selecciona la region / Idioma y una ventana emergente te llevará a Whatsapp

 

Nunca antes había tomado tanta fuerza la lapidaría frase “Innovar o morir”, pues la falta de innovación en materia de seguridad vial para motorizados nos está costando cientos de muertes diarias en Latinoamérica.

 

 Mucho se habla del problema de la accidentalidad en moto, el cual ha venido en un constante aumento durante los últimos 15 años hasta llegar a ser considerado un problema de salud pública, pero poco o casi nada se dice de las soluciones reales para el mismo, en esencia porque los mismos artífices de las malas políticas públicas que nos llevaron por un proceso de motorización irresponsable pretenden ahora fungir como redentores de la seguridad vial, pensando y actuando de la misma forma que lo hacían cuando crearon el problema.

 

Las agencias de seguridad vial de la región han fracasado estrepitosamente, se convirtieron en entes burocráticos que desperdician millones de recursos en campañas inútiles que no han dado ningún resultado positivo en reducción de la mortalidad, y peor aún son los defensores del statu quo que sigue aumentando la obsolescencia tecnológica existente entre la motorización de los países europeos y la de Latinoamérica.

 

Un problema creado por el libre mercado debe ser solucionada con las herramientas de regulación del libre mercado que han demostrado ser exitosas en Europa.  A continuación, relacionamos las cuatro acciones que todos saben que se deben hacer pero que ningún gobernante latinoamericano ha hecho o bien por corrupción o bien por incompetencia:

 

1.- Prohibir la venta de motocicletas no homologadas con la norma EURO5+:  El 98% de las motocicletas que circulan en Latinoamérica son de prohibida venta en Europa por su obsolescencia tecnológica.  Básicamente son motocicletas con obsoletos sistemas de frenado que hacen que las motos no frenen y por ese motivo la tasa de accidentes de tránsito tiene una frecuencia mucho mayor que las de países desarrollados.   Las motocicletas equipadas con frenos ABS han demostrado reducir en más de un 35% las distancias de frenado, sin embargo, las vías de nuestros países están inundadas de motociclistas que aún utilizan los obsoletos e ineficaces frenos de banda.  Tenemos más de 25 años de obsolescencia tecnológica de nuestras motos con respecto a las motos que se venden en Europa y todo gracias a los entes reguladores del tráfico que se niegan a adoptar los estándares europeos.

 

2.- Regular la venta de Equipamiento de Protección Personal Certificados para Motociclistas:  Los motociclistas de MotoGP o del Rally Dakar salen ilesos de accidentes a más de 250 km/h gracias a las tecnologías de protección (airbags y cascos certificados), sin embargo, el 98% de las prendas y elementos de protección para motociclistas que se venden en Latinoamérica son falsificaciones.  La diferencia entre salir vivo o muerte de un accidente en motocicleta la hacen los elementos de protección certificados que protegen los órganos vitales (cascos certificados con la norma ECE-22.06 para proteger la cabeza y airbags certificados con la norma EN-1621-4 para proteger el cuello, el tórax y el abdomen).   Los códigos penales de nuestros países penalizan la imitación o falsificación de material profiláctico, pero ningún país latinoamericano evalúa la conformidad del equipamiento de protección, y mientras tanto los motociclistas latinoamericanos son diariamente estafados con falsos elementos de protección.  Inclusive las prendas y elementos de protección de los motorizados de las fuerzas de policía de tránsito de todos los países de Latinoamérica son falsificaciones sin ninguna certificación, así que los estados son cómplices en el delito de falsificación de elementos de protección, y todo esto pasa con el beneplácito de las Agencias de Seguridad Vial que se niegan adoptar los estándares europeos de homologación y certificación del equipamiento de protección.  Por el contrario, han creado normas técnicas de cascos que carecen de procesos de evaluación de conformidad como por ejemplo la norma técnica de cascos colombiana que promueve la venta de cascos DOT que es por todos sabido que consiste en pegar una pegatina a cualquier producto sin ninguna evaluación de idoneidad o calidad. 

 

 

3.- Regular el examen para el otorgamiento de licencias y acabar con los Centros de Enseñanza Automotriz: El otorgamiento de licencias de conducción de motos es un procedimiento corrupto en manos de mafias políticas asociadas a las Agencias de Seguridad Vial.  La tendencia global es la de no regular la formación de conductores, es decir, que la calidad y los precios de los cursos de conducción los establezca el libre mercado.   Muy con el contrario, se debe controlar estrictamente el examen de otorgamiento de licencias para evaluar conocimientos, habilidades y destrezas con un solo criterio objetivo basado en seguridad.  En España, por ejemplo, se exige que el motorista deba llevar todo el equipamiento certificado (inclusive el airbag) al examen de conducción.  El proceso de otorgamiento de licencias de conducción en Latinoamérica está viciado de corrupción e ineptitud, se puede contar con los dedos de la mano las escuelas de conducción de motociclistas donde los instructores y los alumnos utilizan equipamiento de protección certificado y los instructores tienen certificaciones internacionales de idoneidad.  

 

4.- Hacer cumplir las regulaciones existentes para el trabajo en moto: El accidente en moto es la primera causa de muerte en el trabajo y de ausentismo laboral en varios países de la región como Colombia, Uruguay, Paraguay, Republica Dominica, Brasil entre otras. La motocicleta en Latinoamérica es un vehículo de economía social más que un medio de transporte.  Por ejemplo, en Colombia, con 24 millones de personas laboralmente activas y más de 14 millones de motos en circulación encontramos que el 40% de los usuarios de motos usan el vehículo como herramienta de trabajo, mientras otro 50% lo usan para desplazarse de la casa al trabajo y viceversa lo cual es una actividad que se realiza por causa y con ocasión de un contrato laboral.  Lo anterior demuestra que el 90% de los desplazamientos en moto son de origen laboral.  En Uruguay con 3,5 millones de habitantes hay más de un millón de motos en circulación y las cifras de vinculación con la actividad laboral.  Todos los países de la región son firmantes del convenio 155 de la OIT sobre la seguridad y salud de los trabajadores donde dice específicamente:

 

Articulo 16.  Los empleadores deberán suministrar ropas y equipos de protección apropiados a fin de prevenir los riesgos de accidentes o de efectos perjudiciales para la salud.

 

 

Sin embargo, pese a que todos los países tienen estrictas normas laborales sobre equipos de protección personal acuerdo al riesgo de la actividad que desempeña y en la mayoría de países existen Aseguradores de Riesgos Laborales, en ningún país de Latinoamérica se hace cumplir la normatividad en el caso de los trabajadores en moto, y peor aún se apoyan en los corruptos sistemas de otorgamiento de licencias para sustentar la idoneidad de los trabajadores en moto.   La negligencia del sector asegurador latinoamericano relacionado con la normatividad laboral y en complicidad con las Agencias de Seguridad Vial hace que los trabajadores en moto de la región sean tratados como humanos de segunda clase o mercenarios de un trabajo que los condena a la muerte. 

 

Nuestro problema regional de accidentalidad en motos si tiene solución, pero lamentablemente las Agencias de Seguridad Vial que son los entes encargados de la materia han demostrado ser un fracaso bien por incompetencia o bien por corrupción.  Para tapar ese fracaso y no hacer nada se escudan sobre la frase mentirosa de que “la velocidad mata”.   Mientras lees este articulo por causa de la rotación de la tierra vamos a 1.670 km/h y por causa de la traslación vamos a 107.280 km/h y seguimos vivos, pero la situación seria muy diferente si el planeta frenara en seco.  La velocidad no es una causa directa de muerte, es un factor de riesgo que influye en la frecuencia de los accidentes y la energía involucrada en los mismos.  La principal causa de muerte de los motociclistas (99%) es el trauma severo en un órgano vital causado por la fuerza de los impactos sufridos en los accidentes.

  No se puede seguir construyendo conciencia sobre la base de la mentira y la ignorancia.